Internas abiertas y simultaneas: Por qué no son lo que dicen
Hoy domingo, José Natanson, publicó un interesante artículo en el Diario Página 12, donde explica por que las elecciones Internas abiertas y simultáneas, no son en realidad, lo que se pretende decir que son, cuando se las presentan como el fortalecimiento de los Partidos Políticos y el avance en los mecanismos de la democracia.
- El primer efecto posible de una norma de este tipo afecta a los partidos, con el riesgo de que, en lugar de fortalecerlos, termine debilitándolos. El razonamiento es simple: al abrirse la participación, el voto de los afiliados “vale” lo mismo que el de los independientes (o incluso menos, pues es probable que los candidatos consideren que es más rendidor conquistar a los independientes, que son más). Esto puede erosionar el vínculo candidato-afiliados, independizando al primero de los segundos y restándole autonomía a la organización partidaria, cuyos contornos, ya de por sí difusos, se diluyen aún más. Así, se ampliaría todavía más la distancia entre el partido y sus candidatos, lo que a su vez puede reforzar dos de los grandes males que este tipo de normas deberían corregir: el personalismo y el decisionismo.
- El impacto sobre los afiliados también debería ser tenido en cuenta. Como es obvio, la internas abiertas, obligatorias y simultáneas desvalorizan el valor de los afiliados al quitarles peso relativo en la decisión más importante de un partido: la nominación de candidatos. El derecho a definir las listas es uno de los incentivos más importantes, en algunos casos el único, para afiliarse a una fuerza política. Si ese derecho se extiende a todo el mundo, se diluye, y la afiliación pierde sentido. No se trata de reivindicar la ilusión de una militancia masiva que hace al menos dos décadas que no existe en la Argentina, pero sí de señalar los efectos que una norma de este tipo podría generar sobre los –pocos– militantes que aún queda.
- Otro punto que conviene analizar es cómo la imposición de internas abiertas afecta la imagen de partidos y candidatos. En “Ventajas y desventajas de las internas abiertas”, Ana María Mustapic imagina dos escenarios. El primero es una interna de baja intensidad: si los precandidatos de un partido acuerdan los ejes de un programa común y coinciden en un núcleo básico de ideas, entonces es posible que la contienda se desplace a las imágenes y las cualidades personales de los candidatos, lo que podría alimentar la sensación social de que la disputa se centra en problemas menores y alejados de las preocupaciones de la gente: la crítica por el internismo.
- Si, en cambio, la interna gira alrededor de ejes ideológicos sustantivos, la sociedad tal vez se interese más y quizá la competencia adquiera un fuerte sentido político. El problema es que, en ese caso, las chances electorales del partido, tensionado por una dura interna, disminuyen: la crítica de la bolsa de gatos.
- Sin embargo, las internas abiertas abren la posibilidad de que un partido intervenga tramposamente en la vida interna de otro. Esto puede suceder si los partidos que consensuaron sus candidaturas son eximidos de realizar una interna, en cuyo caso tienen a sus afiliados disponibles para incidir en la interna de la fuerza rival de la manera que les resulte más provechosa, por ejemplo inclinando la balanza por un candidato poco taquillero.
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x q tengo q votar si no soy afiliado a ningun partido y no me importan ninguno de los candidatos tengo q perder tiempo y ir y votar en blanco o anulado no entiendo q quieren hacer, para eso estan los afiliados d cada partido